Me desperté con un jadeo y con el corazón a punto de estallarme por lo rápido que latía.
¿Qué fue lo que pasó?
Fue un sueño, ¿verdad?
Sin embargo, la voz de mi madre, sus gritos, lo que me había dicho de Daniel... todo volvió a mí en un instante.
Me senté de golpe en la cama, las sábanas enredándose en mis piernas. Al sentir el movimiento, Kilian dio un salto del sillón y se sentó en el borde de la cama, su mirada alerta y fija en mí.
—¿Nadia?
No le respondí.
De un salto salí disp