Caminar por las calles de Haven Falls se había convertido en un desfile de miradas cautelosas y dedos señaladores llenos de disimulo.
El maldito chisme ya recorría todo el pueblo como un rey en su carruaje.
Esto era lo que más odiaba de vivir aquí, incluso más que los reproches de mamá y papá.
Nadia Vega, la oveja negra de la familia, ahora no solo cenaba con el diablo, sino que se subía a su carruaje y viajaba con él como si el mundo le perteneciera.
Muchos hablaban y ni siquiera se mo