Capítulo 24 — ¿Y no vas a presentarme a tu... encantadora compañera?
—¿Todo bien, krasavitsa?
—Todo está perfectamente bien, Kilian. Es una linda mañana. —sonreí.
El sol de la mañana se filtraba por las ventanas del auto de Kilian, acariciando mi piel y haciendo que las marcas discretas en mi cuello parecieran destellos dorados.
Cada músculo me dolía de una manera deliciosa, un recordatorio constante de la noche anterior.
Ni siquiera pudimos salir de aquella habitación hasta la mañana siguiente; no podía ni siquiera ponerme de pie, pero nada que unos ana