Capítulo 113 — Brindemos nosotros por ella.
Una semana después, todo se sentía muchísimo mejor.
Fue una semana de reposo forzado, sí, pero repleta de comida exquisita y una vigilancia tan estricta que hasta para ir al baño parecía que necesitaba un permiso por escrito, firmado y sellado por Kilian.
No fue fácil, pero lo logré.
Sasha y yo éramos las consentidas de la casa Volkov. Tanto Anastasia como los chicos no escatimaron en atenciones, lo que también hizo que el tiempo pasara más rápido.
Lo único que nadie vigilaba, porque aún no lo