A la mañana siguiente, Kilian y yo entramos a la mansión de sus padres tomados de la mano, sonriendo como dos idiotas enamorados.
Por supuesto que no regresamos ni dimos señales de vida después de lo de la propuesta. Solo nos habíamos dedicado a disfrutar de nuestro tiempo juntos antes de lanzarles la bomba a todos.
No voy a mentir, eso me tiene un poco nerviosa.
Aun así, me sentía extremadamente feliz.
Al llegar al salón principal, nos dimos cuenta de que la familia entera estaba reuni