Las semanas pasaban y cada una era una agonía para Samantha, al esperar su mensaje, solo podía releer el último que recibió.
“Cosita, estoy orgulloso de ti. Los tengo presente a cada instante, por ti, por nuestros hijos, sigo luchando. Te amo, Sam”
No pudo más que llorar y agradecer que seguía a su lado luchando, le contó que Izan había despertado y que poco a poco iba evolucionando positivamente, su pequeña Maia también crecía sanamente ganando dos kilos por semana.
Izan se mantiene de espal