—Felipe—
Contaba las horas para llegar y, me sentía una mierda por Ana, verla con esa sonrisa que escondía su tristeza me jodia, porque no se lo merecía. No obstante, conocía lo que sentía por esa caprichosa y, aun así, siguió a mi lado todos estos meses. La deje en casa de su padre, no estoy listo para llevarla a mi casa, todo sería muy diferente.
Al llegar encuentro a Fabián dando el último recorrido, me informa de algunas cosas y me dice en qué habitación está Samantha.
Tuve ganas de ahorcar