Felipe no dejaba de tener su cuerpo en tensión al tener a esa mujer a un lado de él, cada vez que podía sin que ella lo notara la observaba y sentía su pecho oprimido al ver su hijo lleno de felicidad. No paraba de hablar con su madre y contarle todas las cosas que ha hecho, de los amigos que ha conseguido y los castigos que se ha ganado por sus travesuras con su prima.
Cada una de ellas llenaban el lugar de risas, sin embargo, Felipe permanecía en silencio.
Al llegar Samantha descubre que se