El trayecto en taxi desde el bufete de abogados hasta el Upper West Side había sido una tortura de cuarenta minutos. La nieve convertía a Nueva York en un estacionamiento gigante, pero a Luciana no le importaba.
Revisó los papeles en su maletín por décima vez. La orden de alejamiento contra Stefan. El borrador de la demanda por acoso laboral. Y lo más importante: la carta de un inversor ángel dispuesto a financiar la defensa legal de Ethan.
—No estás solo —susurró Luciana, ensayando lo que le