Domingo, 7:06 AM. El sol apenas levantaba y él ya estaba llegando tarde a su propia confesión.
Ethan derrapó sobre la grava al detenerse frente a las imponentes puertas de hierro de la mansión Sterling. El sonido de los neumáticos contra las piedras rompió el silencio mortal de la mañana, pero nada podía acallar el ruido en su cabeza.
No había dormido ni un solo segundo. Había pasado la noche sentado en el suelo de su departamento, con la espalda apoyada contra la pared fría, tratando de encontr