Lucía
Regresar a la mansión después de la salida con Nico y Dante debería ser reconfortante, pero mi mente está enredada.
No dejo de darle vueltas a los pequeños gestos de Dante. El hombre que parecía tan distante, casi inhumano en su frialdad, hoy fue diferente. Aunque su tono seguía siendo cortante, hubo algo cálido en su interacción con Nico.
Camino junto a ellos por el gran salón, donde las luces del candelabro proyectan destellos sobre el mármol pulido.
Nico corre emocionado, sus pasos re