Dante
La oscuridad de la casa no augura nada bueno y el hecho de que el portón esté a medio abrir hace que los músculos de mi cuerpo se tensen por completo y mi instinto tome el control.
Listo para enfrentarme a lo peor, porque ahora que he llegado hasta aquí, no voy a permitir que nada ni nadie me arrebate lo que amo.
Como el infierno que no.
Mis pasos resuenan en la entrada de la mansión.
Todo está oscuro.
Luciano camina a mi lado, con el cuerpo en tensión. Lucía y Nico están justo detrá