Dante
Ya han pasado tres días desde el atentado y el niño no ha dejado de perseguirme por la casa en cualquier oportunidad para preguntarme si hoy vamos a ver a Santa mientras cuenta los días que faltan para navidad.
Por mi propia salid mental he decidido acabar con el tema hoy mismo, por lo que me encuentro encerrado en mi despacho que está bañado por la tenue luz del amanecer.
El aire es fresco, pero dentro de la habitación reina el silencio absoluto, solo roto por el sonido de las teclas mie