Lucia
Finalmente el día ha llegado y aunque estoy feliz de finalmente volver a casa y tener el hogar que siempre he querido, también siento que parte de mi corazón está dividido.
El aire helado de Moscú me eriza la piel.El auto está listo. Es momento de irnos.
Mi padre está de pie en la entrada de la mansión, con su expresión firme y sus ojos observándome con orgullo.
Junto a él, Frédéric se apoya en una muleta, aún recuperándose de su herida. Pero eso no impide que tenga esa mirada tan suy