Dante
La rabia arde dentro de mí, pero es un fuego controlado. No puedo permitirme perder el control frente a nadie, y mucho menos frente a ella.
Sin embargo, hay algo que me descoloca más que su desobediencia: la preocupación.
Esa sensación extraña y molesta que me ha invadido desde que la vi en el pasillo con su rostro descolocado, pidiendo ayuda con desesperación en sus ojos.
No entiendo por qué me afecta. Este no soy yo. Me concentro en las soluciones, no en las emociones.
Y por otro lado e