Lucía
Una hora antes
Estoy sentada junto a la cama de Nicolás, peinándole el cabello con los dedos mientras él me mira con esos ojos grandes y curiosos que siempre parecen querer descubrir el mundo.
Está acurrucado en su manta nueva, más relajado de lo que lo he visto en semanas.
—Mami, quiero dormir en mi habitación nueva —dice de repente, con una voz tan firme que casi me hace reír.
Me quedo paralizada por un instante. Aunque debo estar feliz porque mi niño finalmente se siente lo suficienteme