~ NICO ~
Conduje sin prisa, sin bravata, sin esa confianza automática de quien conoce la ciudad con los ojos cerrados. Porque después de todos esos meses, ya podía decir que conocía Florencia. Conocía las calles, los atajos, el mejor camino para escapar del tráfico. Pero ese día conocía otra cosa: el miedo de Bianca, recién salido del escondite, todavía caliente.
Bianca estaba silenciosa en el asiento del copiloto, las dos manos apoyadas en el regazo, como si sostener sus propios dedos fuera l