~ BIANCA ~
El aire de la calle golpeó mi rostro como una bofetada fría cuando salí del edificio del evento. No es que estuviera un día frío, pero yo estaba caliente por dentro. Caliente de rabia, de adrenalina, de vergüenza por haber perdido el control, de un tipo de incredulidad que hacía que todo pareciera medio fuera de eje.
Mantuve la columna recta. Mantuve la barbilla alta. Mantuve la expresión que usaba en reuniones con hombres que creían que debía agradecer por estar sentada en la mesa.