~ NICO ~
Había prometido.
No con palabras bonitas, ni con esas promesas que los adultos hacen para sentirse mejor —había prometido con presencia. Con tiempo. Con la cosa más rara que había aprendido a dar después de que me convertí en padre: quedarme.
Bella estaba esparcida en la alfombra de la sala con una manta sobre la cabeza, transformando su propio cuerpo en un "fantasma" dramático que caminaba despacio y chocaba a propósito con las cosas.
—Uuuuh... —hizo, golpeando levemente el sofá—.