El silencio que siguió a las palabras de Christian pareció extenderse para siempre. Miré su rostro lastimado, intentando procesar lo que acababa de decirme. No fue un accidente. Alguien había intentado matarlo deliberadamente.
—¿Cómo puedes estar seguro? —pregunté finalmente, mi voz saliendo más débil de lo que pretendía.
Christian cerró los ojos por un momento, como si estuviera reviviendo la terrible noche.
—Porque el auto me estaba siguiendo —dijo lentamente—. Cuando salí de tu departament