—Miedo de mí, creo —respondí vacilante—. Miedo de finalmente ser feliz.
Me estudió por un momento, como si estuviera intentando entender completamente lo que quise decir. Sus dedos acariciaron los míos, un gesto que se había vuelto tan familiar en los últimos meses.
—Explícame eso —pidió suavemente.
Respiré profundo, intentando organizar pensamientos que yo misma apenas podía comprender completamente. Era difícil verbalizar sentimientos que había cargado por tanto tiempo sin realmente reconoc