La botella voló por la sala y se estrelló contra la pared, esparciendo vino tinto y vidrio por el piso. El sonido de la destrucción me dio una satisfacción momentánea, un alivio pequeño para la furia que hervía dentro de mí desde que Alex se había ido.
Agarré la segunda botella de la caja de Valle del Sol, sopesándola en la mano. Seis botellas de vino de quinta categoría que alguien había enviado para destruir mi vida. Que Christian había encontrado y usado como evidencia contra mí.
—Vete a la