~ANNELISE~
El sonido de la música electrónica pulsaba por el bar mientras tomaba otro sorbo de mi fernet con coca, observando a Amanda intentar llamar la atención del bartender guapo que estaba claramente más interesado en su propio reflejo en el espejo detrás de la barra.
—Mandy, olvídalo. Ese está más enamorado de sí mismo de lo que cualquier mujer podría estarlo —dije, riendo cuando ella hizo una mueca exagerada.
—Lo dices porque ya tienes tu italiano particular —respondió, volteándose hacia mí con una sonrisa maliciosa—. Por cierto, ¿dónde está Marco? Pensé que estaban pegados últimamente.
—Está en Europa trabajando. —Me encogí de hombros, agarrando una aceituna del platito entre nosotras—. Y no estamos pegados. Solo... nos divertimos cuando está en la ciudad.
—Ah, claro. —Amanda puso los ojos en blanco—. "Divirtiéndose". ¿Así le llaman ahora?
—Es exactamente eso. —Insistí, aunque sentí una punzada extraña en el pecho—. Marco es genial, pero no es como si estuviéramos planean