Aún recuerdo ese día como si fuera ayer. Venía dispuesto a arruinar ese contrato que me obligaba a contraer matrimonio con un hombre que ni siquiera conocía. A pesar de estar furioso también estaba nervioso y ansioso, no sabía la razón, pero lo único que sabía era que no me detendría hasta lograr mi objetivo. Pero cuando el amigo de mis padres me invita a ingresar no podía negarme, así que di un gran suspiro y me adentré al lugar.
Gael, pasa. - Me dijo con insistencia. - Déjame presentarte a B