Ariadna bajó del coche frente a la entrada de Leonard Marine Exports. Se detuvo un segundo frente a la fachada, ajustándose el vestido y respirando hondo para controlar el mareo que amenazaba con arruinar su entrada.
Apenas era su segundo día en el puesto de Supervisora de Gestión Humana. No era un cargo que ella hubiera buscado, ni uno para el que se sintiera plenamente preparada tras años de estar alejada de la logística pesada. Ayer apenas había tenido tiempo de configurar su computadora; ho