El hogar de acogida estaba ubicado en una zona tranquila de Boston, lejos del ruido del centro y de los edificios de cristal que dominaban gran parte de la ciudad. Era una construcción antigua de ladrillo rojizo rodeada por árboles altos y un jardín cuidado con esmero. A simple vista parecía un buen lugar para crecer. Seguro. Ordenado. Sin embargo, mientras estacionaba el vehículo frente a la entrada principal, Dante no podía dejar de pensar que ningún lugar destinado a recibir niños abandonado