El teléfono de la casa sonó justo cuando Ariadna todavía intentaba asimilar lo que Elena acababa de decirle sobre la supuesta adopción.
El sonido rompió el aire del comedor con una fuerza absurda. No era un timbre moderno, sino uno de esos sonidos antiguos, elegantes y fríos que parecían pertenecer a otra época. Ariadna se sobresaltó de inmediato, y Elena también levantó la cabeza con el rostro tenso. Después de todo lo que había pasado, una llamada ya no era solo una llamada. Podía ser un abog