Ariadna no supo realmente en qué momento logró dormirse.
Recordaba haber permanecido durante horas mirando la fotografía de Dante y Amelia desde el sofá del estudio mientras el televisor seguía apagado y el ruido de los periodistas afuera continuaba llegando de fondo, amortiguado por las paredes de la mansión. Mara terminó quedándose dormida en uno de los sillones cerca de las cuatro de la mañana y Elena insistió varias veces en que subieran a descansar aunque fuera un poco.
Pero descansar era