El jueves por la noche, Darien llegó al ático con una noticia inesperada.
—Mañana tengo una cena de negocios —dijo mientras se quitaba la chaqueta—. Inversores potenciales para el proyecto hotelero. Gente importante.
Ivy, que estaba leyendo en el sofá, levantó la vista.
—¿Y? ¿Necesitas que prepare algo?
—Sí. Necesito que vengas conmigo.
Ella arqueó una ceja.
—¿Yo? ¿A una cena de negocios?
—Eres mi esposa. Se espera que aparezcas. Además —dudó un momento—, me gustaría que estuvieras.
Hubo algo e