Las Montañas Grises no eran verdes. Eran un paisaje de roca desnuda, musgo oscuro y pinos retorcidos que se aferraban a las laderas como garras. El aire, incluso a media altura, era fino y frío, y olía a tierra húmeda y a pino. El camino, si es que podía llamarse así, era una huella de animales que desaparecía y reaparecía entre la maleza.
El grupo avanzaba en fila india. DJ iba en cabeza, usando un bastón de trekking para probar el terreno y consultando una brújula y el mapa topográfico en una