La casa segura se convirtió en el centro neurálgico de una operación final. DJ había llegado directamente, con los ojos inyectados en sangre pero con una certeza absoluta. Extendió mapas marítimos y fotografías aéreas antiguas sobre la mesa del comedor.
—Se llama Isla del Suspiro —explicó, señalando una pequeña mancha de tierra a quince kilómetros de la Costa Esmeralda—. Es privada. La compró una empresa fantasma panameña hace doce años. Mi padre bromeaba una vez sobre "el seguro de vida de Jav