Para muchos, el tiempo es una línea recta, pero para los soberanos del Palacio de Cristal, el tiempo se mide en los latidos de aquellos que aman. Cuando el cronista real escribió que habían pasado cinco años desde que el llanto de una niña rompió el silencio en el Norte, el mundo leyó una cifra. Pero detrás de ese número, en la capital, se gestaba la verdadera historia de cómo la corona de zafiro recuperó su brillo. Estos fueron los años en los que Caspian dejó de ser una estatua de porcelana p