Mundo ficciónIniciar sesión“Vamos lá, Juliet... é hora de escrever uma nova história.” Após anos presa em um casamento abusivo, Juliet Pierce decide fugir. Sozinha, com dois filhos e uma mala cheia de traumas, ela abandona o luxo e George Monroe, o homem que um dia amou, em busca de um recomeço. O destino? Manhattan. O plano? Apenas sobreviver. Mas tudo muda na sua primeira noite como garçonete, na boate Paradise. Um clube exclusivo de BDSM onde o prazer encontra o poder. Com medo de ser reconhecida, ela usa uma máscara, como se fosse uma proteção. E é lá que ela cruza com Noah Blake: CEO bilionário, dominador implacável e sócio do clube. Ele a vê. Ele a deseja. Ele não sabe quem ela é... ainda. Dias depois, Juliet se candidata a uma vaga como assistente na empresa de Noah. Dessa vez, ela está sem máscara, e ele começa a juntar as peças. Juliet quer distância. Ele quer domá-la. “Adoro um desafio.”, ele diz. Juliet é tudo o que ele não esperava: divertida, ousada, intensa, aparência frágil, mas olhos que mostram o quanto é incontrolável. Ele quer colocá-la de joelhos. Ela quer provar que pode amar sem se perder. O que começa como um contrato perigoso vira uma guerra silenciosa entre o medo e o desejo, o passado e a redenção. Mas o passado de Juliet está mais perto do que ela imagina. E quando tudo voltar para assombrá-la… ela precisará escolher: se render ou lutar por si mesma e talvez, pelo amor de um homem que jurou nunca amar. “Foi nesse momento que percebi, que estava prestes a descobrir: Se isso seria um pesadelo… ou a melhor experiência da minha vida.”
Leer más—¿Qué quieres...? ¿Qué?
— El divorcio. Te dejaré esta casa y tendrás una pensión lo suficientemente buena como para que no tengas que trabajar el resto de tus días. El trabajo es aparte, por lo que podrás continuar sin problema
Salvo la palabra divorcio, Irene no escuchó más. Miró al hombre frente a ella atónita y confundida. Sabía que no había mucho tiempo de por medio y, que cualquier cosa que pudieran desarrollar había sido muy poca, pero.
—Lily volvió, y hasta hace unas horas me enteré de que voy a ser padre dentro de muy poco tiempo. Cumpliré con todo lo que quedamos. Tienes toda la libertad de rehacer tu vida, y si necesitas algo, solo dímelo, no importa de que se trate, te apoyaré
Su fría mirada y esa indiferente manera de hablar le estaban dejando todo claro, no era una pregunta, no era un acuerdo. Ya todo estaba decidido
Podría preguntarse si se trataba de ese mismo cálido y preocupado hombre que la cuidaba con esmero hasta hacía horas antes. Quería desesperadamente que su hermosa y sutil sonrisa volviera a parecer frente a ella, pero no
Ella pudo ver como sus propias manos temblaban, tomo sus cubiertos por alguna razón que ni ella misma sabría explicar. Tratando de ocultar sus emociones lo más que pudo, sin embargo, fue inútil.
"Un hijo..."
Cerro los ojos y no pudo retener una sutil sonrisa, se contuvo por un momento dado que estaba apunto de acariciar su estomago casi inconscientemente.
— Irene.
—No puedo hacerlo...
"Todo había sido perfecto durante ese tiempo. Pero...
¿Como fue que llegamos a esto...?"
*****************
— ¿Estas nerviosa mi niña?
Silvi, sonrió como una mamá orgullosa al ver a la hermosa y despampanante novia frente a ella.
Irene era una chica muy recatada, que nunca le gustaba ser ostentosa, era muy cuidadosa y amable, era muy inteligente , pero al mismo tiempo debido a sus prioridades, se alejada de muchas cosas siendo demasiado inocente en varios aspectos. El abuelo Arturo la crio como una preciosa perla aun sin ser de su propia sangre.
Ella y Alan nunca fueron muy cercanos, y, a pesar de vivir en la misma casa, eran más parecidos a extraños. Pero, aun así, ahí estaban. Preparándose para su boda.
Irene sintió un gran hueco en el estómago, estaba tan nerviosa que no sabía cómo expresarse, su sonrisa forzada se veía como si estuviera siendo torturada o algo parecido.
Siempre vio a Alan de lejos, y, aunque siempre fue inexpresivo y no habló mucho, nunca fue especialmente mala persona.
O por lo menos eso espero ella.
Nunca en toda su vida pensó que el abuelo le llegaría a pedir que se casara con él, y, aunque no le desagradaba la idea, al contrario, estaba muy emocionada, y, asustada...
No tenía idea de la vida de una persona casada, no tuvo un noviazgo en sí y la mayor convivencia que tuvo cuando su abuelo los comprometió, ella conocía su vida bastante desinhibida y libertina, pero estaba segura de que con el matrimonio eso terminaría, confiaba plenamente en sí misma para poder lograrlo.
Por más que trataran de ocultarle cosas ella siempre estaba enterada de los asuntos importantes, por lo que sabia unas que otras cosas de las experiencias de Alan.
Mientras tanto, al pensar nuevamente en él, comenzó a morder sus uñas, pero un suave manotazo la hizo bajar la mano.
- Sé que estás muy nerviosa cariño, es normal, pero, debes estar perfecta para el mejor día de tu vida, ¿Está bien?
¿El mejor día de su vida? ¡Casi quería saltar por la ventana! ¡¿Qué demonios estaba pensando al aceptar lo que el abuelo le había pedido?! Aggghhh!!!
Estaba de acuerdo en que mucho tiempo admiró a Alan, pero, para su muy inocente mente, siempre lo vio rodeado de mujeres hermosas, despampanantes y muy seguras de sí mismas. Aunque no se sentía menos, creía que ellas iban más acorde al estilo de vida de él...
A quien quería engañar, estaba tan emocionada por la idea, que estuvo a nada de saltar de la alegría, había pasado por una ruptura muy vergonzosa, y, parecía que estaba aún furioso con esa mujer.
Se sentía como una oportunista, pero esa “admiración” y amor ignorado, que había escondido y reprimido fervientemente y hablo por ella en el momento en el que Arturo se lo pidió.
Alan no mostro ninguna señal de desagrado o molestia, por lo que ambos lo tomaron como una aceptación.
Y, ahí estaba...
A cerca de dos horas de su boda.
Alan por su parte estaba mirando por la ventana, el perfectamente decorado jardín, con indiferencia prestó atención a todos los detalles. Su abuelo se había esforzado bastante.
Si esa mujer no hubiera hecho tal bajeza, la novia seria otra.
Desde la traición de Lily, no vio ninguna relación seriamente. Había hecho mucho por ella, desde protegerla desde las sombras, hasta promover su trabajo y darle promociones. Aunque decidió no decirle nada acerca de su identidad hasta que el abuelo estuviera enterado de su compromiso, siempre estuvo ahí para ella.
Pero a cambio recibió la más baja traición de su parte, no solo no quiso comprometerse con él, sino que incluso la descubrió en un hotel, con un reconocido director, que además era casado.
No la había vuelto a ver, hasta un día antes de su boda en su despedida de soltero, suspirando con arrepentimiento, debía admitir que sintió cierta debilidad por ella, pero ya no era lo suficiente como para hacer una estupidez en nombre del amor.
Al recordar la dolida mirada que le mostró más su pálido rostro al rechazarla, sintió cierto grado de satisfacción, ella supo quién era realmente al anunciarse los preparativos de su boda y compromiso, después varias veces trató de buscarlo, pero fue echada por el personal de la empresa.
Sin mencionar las veces que Alan estuvo cerca y vio su constante humillación, era una mujer completamente vacía e interesada, ¿Cómo nunca se dio cuenta? Si simplemente lo hubiera sabido desde antes, no habría hecho el ridículo tantas veces.
Su venganza aún no estaba completa, la noche anterior ella prometió convertirse en una mujer exclusivamente de su casa, y que haría lo que fuera por complacer a su abuelo, para así poder casarse con él y reivindicarse.
Sonrió sarcásticamente.
- ¿Mujer de su hogar? Ja!
Jamás la perdonaría, no importaba lo que hiciera, ese ridículo jamás sería pasado por alto. Recordó el momento en el que se arrodilló frente a toda esa gente, en el restaurante. Apretó los puños y los dientes, tratando de contener su enojo y rencor, esa mujer.
Disfrutó mucho de su humillación pública ¿No? Ahora era su turno.
**************************
La música comenzó, y él que ya estaba bastante aburrido y con toda la intención de irse, regresó la mirada hacia donde se acercaba su "novia".
Abrió mucho los ojos sorprendido, ella era tan hermosa, delicada, y grácil como una muñeca, sus ojos azules, eran tan profundos y radiantes, que eran capaces de contagiar una sonrisa.
El abuelo al ver la reacción de Alan, asintió con una gran sonrisa y muy complacido, la niña era toda una belleza, y el único tonto que no lo había notado en todos esos años era su ciego nieto.
Ella al verlo, era como si hubiera visto a un príncipe de cuento, era tan guapo y elegante, que era como un imán de miradas, su mirada fuerte y profunda parecía ver a través de ella. De arriba a abajo, Alan vio a una mujer perfecta, elegante, sutil, bella y con un rostro muy inocente.
Su abuelo nunca se equivocaba.
Simplemente lo vio como si fuera un buen negocio de relaciones públicas, ella era muy bien conocida por su excelente educación, modales y preparación en lo laboral, como su esposa debería ser capaz de manejar todos esos molestos asuntos sin molestarlo.
Asintió muy satisfecho, y mostró una hermosa y brillante sonrisa al extender su mano, para recibirla de la mano de su abuelo.
- Ella es una mujer magnifica, cuídala.
Alan estuvo a nada de torcer la boca, pero no podía arruinar el acto. Profundizo su sonrisa, asintió a su abuelo y la miró como si fuera la única mujer en el mundo entero para él.
Ella se sintió como en un auténtico cuento de hadas, y lo miró completamente embelesada. Alan arto de esas molestas miradas, hizo hasta lo imposible por contener sus reacciones de desdén.
Al fin y al cabo, como todas...
La ceremonia transcurrió sin problemas, Alan se veía como un perfecto novio feliz y enamorado, e Irene...
Como la novia mas perdidamente enamorada de su ahora marido. Recordó en el transcurso de la boda, todas esas en las que lo vieron de lejos en la escuela, en casa e incluso en las calles cuando salían con sus amigos respectivamente.
Trató de enterrar esos sentimientos, en lo más profundo de su corazón, debido a las constantes "muestras" de afecto con esas otras mujeres, todas ella perfectas y muy acorde a su personalidad.
Pero estaba segura de que, si se esforzaba lo suficiente podría obtener su atención.
Capítulo 324 — Daqui Até a EternidadeJosé AlvesO silêncio na mesa da praça de alimentação foi tão ensurdecedor que eu quase podia ouvir as engrenagens no cérebro do Atlas travando. Ele parou com a garrafa de cerveja a poucos centímetros da boca, os olhos arregalados, processando a frase que eu tinha acabado de soltar.— Como é que é? — Atlas perguntou, a voz saindo num misto de choque e descrença. Ele colocou a garrafa na mesa com um baque seco. — Casamento, José? A Athena é nova! Vocês têm poucos meses juntos, porra. É cedo demais pra uma decisão dessas!Eu não recuei. Mantive o olhar firme no do meu cunhado e cruzei os braços sobre a mesa, espelhando a postura defensiva dele. — Cedo demais? — Rebati, erguendo uma sobrancelha. — Atlas, você e a minha irmã também são recentes. Vocês estão juntos há poucos meses, já estão noivos e esperando o Eros nascer. Vai me dizer que o tempo de vocês vale mais que o meu?Declan, que estava tomando um belo gole da sua cerveja, quase engasgou. El
Capítulo 323 – O Próximo PassoJosé AlvesJá fazia exatamente um mês que eu tinha saído daquele inferno com cheiro de éter e desinfetante. Ficar duas semanas de molho em uma cama de hospital, ligado a monitores e engolindo remédios, quase me deixou maluco. Mas a Athena prometeu que cuidaria de mim e, porra... ela estava cumprindo cada sílaba daquela promessa. Ela mal me deixava sair do quarto, me mimando e me prendendo na nossa bolha particular.Mas hoje o isolamento tinha uma pausa obrigatória. Ela e a Sammy queriam ir ao shopping comprar as últimas coisas que faltavam para a chegada do Eros, o meu sobrinho que já estava quase na área. E, claro, as duas decidiram que eu e o Atlas seríamos os carregadores oficiais de sacolas do dia.A luz da manhã entrava pelas frestas da cortina. Eu já estava acordado, deitado de lado, apenas observando a mulher da minha vida dormir. Athena respirava suavemente, o rosto enfiado no meu travesseiro. De repente, ela suspirou e se mexeu, virando o corpo
Capítulo 322 — O Fim da EscuridãoNoah Blake"Acabou... mesmo que também seja o meu fim, foi o dele também. O do homem que me assombrou por anos."Pelo menos foi isso que eu pensei enquanto o mundo desabava sobre a minha cabeça. Mas a morte não veio. Fui arrancado dos escombros, e me lembro de acordar no solavanco daquela ambulância, o corpo inteiro gritando de dor. Por alguns segundos turvos, vi os rostos sujos de fuligem e banhados em lágrimas dos meus melhores amigos ali comigo. Declan e Atlas. Parece que a história que a Marisa me contou quando eu era apenas um garotinho assustado era verdadeira: aquele pequeno lugar na lareira podia mesmo suportar o peso do mundo.Depois de ver o alívio nos olhos dos meus irmãos, a exaustão cobrou o seu preço. Tudo se apagou e a escuridão me tomou por um longo tempo. Era um vazio frio, denso e silencioso.Mas, de repente, o silêncio foi quebrado. Ao ouvir a voz da minha mulher, foi como se o som dissipasse a névoa espessa que me envolvia, me puxa
Capítulo 321 — O Homem dos Olhos RarosJuliet PierceO quarto estava mergulhado em um silêncio quase sagrado, cortado apenas pelo bipe rítmico do monitor cardíaco e pelo som suave da respiração do Noah. Sentada na cadeira ao lado da cama, eu não conseguia desviar os olhos do rosto dele. A palidez contrastava com os hematomas e os pequenos cortes, mas, para mim, ele continuava sendo o homem mais lindo do mundo.Deslizei meus dedos trêmulos sobre a mão grande dele, que repousava sobre o lençol branco, tomando cuidado com o acesso venoso.— O dia em que nos conhecemos ainda é tão vivo na minha mente, Noah... como se tivesse sido ontem. — Minha voz saiu num sussurro embargado, quebrando o silêncio do quarto.As lembranças invadiram minha mente com uma clareza absurda. — Eu estava apavorada naquele dia. Com tanto medo daquele lugar, de ser reconhecida. Não que eu pensasse que era errado o que vocês faziam lá. — Brinquei com os dedos dele — Mas porque era diferente de tudo que já tinha vis
Capítulo 320 — Amor da Minha VidaJuliet PierceO branco do teto foi a primeira coisa que meus olhos focaram quando a consciência começou a voltar. Pisquei algumas vezes, a mente pesada e confusa pelo cansaço extremo e pelos medicamentos. Onde eu estava? Por um milésimo de segundo, não entendi o bipe rítmico ao meu lado. Então, as memórias me atingiram com a força de um trem descarrilado. O pavor do ataque ao prédio, a descoberta do Noah ferido, a bolsa rompendo, a dor alucinante, e o choro dos meus filhos nascendo no meio do caos.Eu estava no meu quarto, na ala da maternidade.Tentei me mexer, soltando um pequeno gemido, e imediatamente uma movimentação agitada começou ao redor da cama. — Ju! Ela acordou! — A voz doce da Penny soou perto de mim.Virei o rosto devagar. Penny, Jen, Sammy e Tay. As quatro irmãs que a vida me deu estavam ali, com os rostos cansados, mas transbordando amor e alívio. Elas correram para perto de mim, acariciando meus cabelos e segurando minhas mãos.— Ele
Capítulo 319 — A ReivindicaçãoJuan Rivera (Snake)A dor foi a primeira coisa que me deu as boas-vindas. Um lembrete denso e latejante no meu abdômen e nas costelas de que eu ainda estava respirando.Puxei o ar com dificuldade, a mente clareando aos poucos enquanto as memórias invadiam a escuridão. O clarão do disparo. O impacto duplo. Lembrei do rosto do José, o pavor cru e infantil desconstruindo a marra do meu garoto ao me ver cair. E depois, lembrei dela. Os olhos de Esther gravados na minha retina. Não havia medo naqueles olhos intensos, mas sim uma fúria absoluta. Uma determinação inabalável de não deixar a morte ousar me levar das mãos dela.Tentei me mexer no colchão do hospital e um gemido rouco escapou da minha garganta.Abri os olhos, a claridade branca ofuscando minha visão por um segundo. Olhei para o meu corpo. Eu estava coberto por um lençol fino, o peito enfaixado e cercado pela porra de uma teia de aranha de fios, monitores e acessos venosos presos aos meus braços.—





Último capítulo