—Señor Montesino, lamento decirle que no puede usted viajar con nosotros.
— ¿Sucede algo? No estoy entendiendo nada de lo que me dice señorita.
—No sabría decirle que paso, su vuelo fue cancelado esta mañana, tenemos una orden de no dejarlo abordar ninguno de nuestros aviones debido a su enfermedad cardiaca.
— ¿Enfermedad cardiaca? ¿De dónde sacaron eso? Y-yo…
—Cariño, me alegro poder alcanzarte. Sabía que seguirías insistiendo en realizar este viaje, aun en contra de las indicaciones médicas.