El fin de semana llegó, y Mónica estaba terminando de peinar a su hija para poder irse junto a su esposo. Se esforzó para que quedara adorable.
—¿Dónde vamos? —preguntó con inocencia.
Rafael estaba con ellas y sonrió.
—Es una sorpresa.
—Tu padre quiere llevarnos a un lugar que te encantará —la animó Mónica—. Estás lista, mi niña.
Le hizo dos coletas, ya que su cabello estaba bastante largo y así le gustaba. Ese tono rubio, le recordaba mucho al de su ex esposo, pero no dejaría que le afect