—¿Cómo que el amante de Catherine ahora está de nuestro lado? —inquirió Mónica, quedó aturdida.
Ella estaba junto a Rafael, recién se había bañado y era de noche. Victoria ya dormía en la habitación de al lado, eso significaba que estaban solos.
La rubia terminó de vestirse con una bata casi transparente, sin brasier y con unas bragas negras que eran visibles.
—Así como lo oyes. Créeme, será un buen aliado a la hora de actuar.
—Es que… No me lo esperaba, sinceramente —murmuró, sentándose al