La mansión de Rafael fue sorprendente para Mónica. Había lámparas de cristal y sofás con tela de calidad en la sala de estar, se mareó mientras le estaba enseñando cada rincón.
A Elsa la dejaron con la jefa de las sirvientas para que le explicara todo sobre la cocina, para cuando quisiera hacerle alguna comida a Victoria, también le enseñaron su habitación.
—¿Eso es? —Mónica señaló un cuadro colgado en la pared, cerca de las escaleras.
Era un retrato de Rafael cuando era niño y sus difuntos