—Te estás comportando como un niño, jefe —se burló ella.
Había una toalla cerca, y limpió su boca. Supo que era la primera vez para Rafael, por eso no duró ni cinco minutos. Eso la alegraba.
—No te burles… —pidió, avergonzado—. Es que… se trataba de ti. ¿Cómo podía contenerme?
—No estoy molesta ni nada por el estilo —dijo—. Podemos dejar el sexo para más tarde, ¿te parece?
—¿Estás bien con eso? —Él se volteó para verla, sus mejillas estaban rojas.
Mónica le dio un corto beso en los labios.