Unos días después de lo sucedido, Mónica había empacado todo para irse del departamento. Apretó los labios, extrañaría ese lugar, aunque Rafael era el que lo estaba pagando.
—¿Mami? —Victoria estaba de pie cerca del sofá, notó la expresión decaída en su madre.
—¿Estás lista, mi amor? —Restregó sus ojos para alejar las lágrimas.
—Sí —asintió.
Victoria estaba emocionada porque ya le habían explicado que tenían que irse a vivir con Rafael, su padre. Tenía una inocente sonrisa.
—Elsa debe de e