Después de varios días, todos en la empresa veían a Mónica diferente, siempre se inclinaban al verla pasar.
Lisandra se sorprendió mucho, pero se comportó como de costumbre a petición de Mónica, se sentía extraña por el nuevo ambiente.
Ella tenía el día libre y estaba en su departamento, cuidando de la niña.
—Victoria, eso no es para jugar —la regañó.
La bebé estaba mordiendo el cepillo para el cabello, por lo que su madre se lo tuvo que quitar.
Suspiró.
Alguien tocó la puerta, ella no es