Mónica estaba sola en la oficina de la empresa porque Rafael tenía una reunión de negocios con un socio importante.
Haberse enterado de que ella era la mujer de la que él se enamoró hace años, la tenía al borde de la locura. No podía concentrarse en el informe que estaba escribiendo.
Abrieron la puerta, y Cintya entró como solían hacerlo las de limpieza, junto a un carrito con sus productos. Se había tomado la semana libre como se lo pidió su jefe, y eso la renovó.
—Buenos días, señorita Món