Un año después…
—¡M-Mónica! ¿No estás olvidando algo? —cuestionó Elsa, una mujer de cabello liso y castaño claro.
Mónica la había contratado de niñera ya que el dinero se le estaba acabando, era hora de buscar un trabajo.
Elsa ya llevaba yendo varios días, conociendo a la bebé y a su jefa. El departamento dónde vivía era el mismo que Rafael pagaba cada mes.
—Creo que no olvido nada…
—¡Su cartera! Ahí tiene su identificación —resopló Elsa, al nota que Mónica solía ser un poco despistada.
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