Cuando Sara sacó a Michael de la habitación, ambos empezaron a caminar por los pasillos de la mansión.
—¿Cómo están tus padres? No los he visto —preguntó el castaño.
—Ya sabes, les encanta viajar a todos lados y llevarme a veces… —murmuró—. Aunque ahorita deben de estar en la empresa con tu padre.
—¿Y me vas a contar sobre el noviecito oculto que tuvo Victoria? —Se detuvo en una esquina, estaban solos.
Sara no supo qué decir. Ella y Michael no se guardaban secretos, él le contaba todo cada