POV KARINA
Me quedé inmóvil, observando el duelo de titanes que se desarrollaba frente a mí. El aire en el salón era tan pesado que cada respiración se sentía como inhalar fragmentos de vidrio. Andrew, el hombre que hace un minuto me sujetaba con una posesividad salvaje, ahora estaba rígido, con la mandíbula tan apretada que temí que se le rompieran los dientes.
—Esta es mi casa, madre —dijo Andrew. Su voz no tembló, pero tenía una nota de advertencia que nunca le había escuchado—. Y soy un