POV ANDREW
La luz de la mañana en el loft de la calle 52 no era la misma que en la casa principal. Aquí, el sol entraba sin pedir permiso, filtrándose por los grandes ventanales industriales y bañando la cama en un tono ámbar cálido. Me desperté antes que ella, una costumbre que mi cuerpo no había perdido. Durante unos minutos, simplemente me quedé inmóvil, disfrutando de algo que rara vez me permitía: la paz.
Karina estaba profundamente dormida, con el rostro hundido en mi almohada y un