POV KARINA
Salí de la habitación de Andrew con el pulso acelerado y el sabor amargo de la humillación quemándome la garganta. Ver las manos de Paola sobre su piel, con esa familiaridad de quien conoce cada cicatriz y cada punto de dolor, me había hecho sentir como una extraña en mi propia casa. Estaba lista para huir, para refugiarme en cualquier cafetería con Wi-Fi y perderme en mis diseños, pero el destino tenía otros planes.
Zack estaba cruzando el umbral del lugar justo cuando yo intentaba alcanzar la puerta. Su sonrisa habitual desapareció en cuanto vio mi rostro desencajado.
—Karina, espera. Necesito hablar contigo —dijo, interceptándome con suavidad pero con firmeza.
—Ahora no es un buen momento, Zack —intenté esquivarlo, pero él me tomó suavemente del brazo.
—Es sobre Andrew. Por favor.
Suspiré, derrotada por la insistencia en sus ojos. Lo seguí hasta el despacho de Andrew, ese lugar lleno de libros de cuero y olor a tabaco caro que siempre me recordaba quién tenía el