POV ANDREW
La puerta se cerró con un estruendo que pareció sacudir los cimientos de mi propia existencia. Me quedé mirando la madera noble, el vacío que Karina había dejado al salir, y por primera vez en mucho tiempo, el silencio de lugar no me trajo paz. Me trajo un frío punzante.
Solté un suspiro largo, un sonido que salió de mis pulmones cargado de un cansancio que no era físico. Llevé una mano a mis sienes, frotándolas con fuerza, como si pudiera borrar las palabras que acababa de escupir. "Ella sabe justo lo que necesito y tú no". "Ella es especial". Las frases resonaban en mi cráneo, burlándose de mí.
Había querido herirla, había querido recuperar el control a través del dolor porque me sentía acorralado por sus sospechas, por su distancia, por ese "otro hombre" que habitaba su pantalla. Pero al ver su rostro descompuesto, al escuchar ese susurro roto preguntándome si ella sí merecía el infierno, supe que no había ganado nada. Había perdido terreno.
—¡Andrew! —la voz de Paola