POV KARINA
Los últimos días han sido una lección de supervivencia, ha sido frios y angustiantes, Andrew está allí, pero no estaba. Su presencia es una sombra cortante, un eco de respuestas de una sola sílaba y miradas que me atraviesan como si fuera de cristal. La tensión es tan espesa que se puede sentir en la boca, con un sabor metálico a sangre y secretos.
Sigo convencida de que son esos malditos mensajes de Julian los que lo tienen así. Su orgullo herido es un animal herido que muerde a quien intenta curarlo. Por eso, decidí dar el primer paso. Necesitábamos salir de este lugar infectado por l duda. Programé una cena en un lugar lejano a todo esto: una cabaña discreta a las afueras de la ciudad, un refugio de madera y piedra rodeado de árboles que prometían el silencio que tanto nos faltaba.
Cuando llegamos, el aroma a pino y el crepitar de la chimenea me dieron una falsa esperanza. Andrew dejó que Lewis lo ayudara a entrar, pero en cuanto estuvimos solos, su rigidez volvió.