POV ANDREW
El despacho estaba sumido en una penumbra que solo era interrumpida por el brillo gélido de la pantalla de mi iPad. Las fotos seguían allí, quemándome las retinas. Karina y Julian. Julian y Karina. La proximidad de sus cuerpos en esas imágenes era un lenguaje que mi mente traducía como traición, una puñalada directa al único lugar donde no tengo armadura: mi orgullo como hombre.
Zack entró sin llamar. No traía una copa esta vez, sino una expresión de gravedad que me hizo querer apa