POV KARINA
El llanto que brotaba de mi garganta no era humano; era el sonido de algo rompiéndose de forma irreversible. Me derrumbé en el suelo del salón, justo ahí, frente a las ruedas de la silla de Andrew. Mis manos cubrían mi rostro, pero no podían detener la marea de angustia que me ahogaba. Cada sollozo era un nombre: Oscar Wilson. Mi padre. El hombre que me dio la vida y que ahora, por culpa de mi carcelero, se desvanecía en la soledad de una sala de urgencias.
—¡Karina! ¿Qué demonios